Les Luthiers, una vida haciendo cultura

Durante los años 60, en el coro de la facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA) se realizaban  festivales corales nacionales, que duraban una semana y representaban un importante acontecimiento cultural. En 1964, Gerardo Masana, un integrante del coro de Ingeniería, se presentó a un ensayo con una opereta cómica llamada “Il figlio” la cual fue obteniendo una magnifica repercusión entre el público.

Aquella función fue histórica; por primera vez, actuaron juntos en un mismo escenario cuatro futuros integrantes de Les Luthiers: Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés, Daniel Rabinovich y el propio Masana.

Al año siguiente, lejos de dejarse intimidar por la súbita fama adquirida en el mundillo coral universitario, el “Flaco” Masana decidió doblar la apuesta, y compuso “Cantata Modatón”, una obra escrita al estilo de “La Pasión según San Mateo”, de Johann Sebastián Bach, pero con la letra tomada del prospecto de un laxante. Masana propuso, además, que la interpretaran con una orquesta conformada por exóticos instrumentos construidos por ellos mismos. El debut tuvo lugar al cierre del Sexto Festival de Coros Universitarios, en la ciudad de Tucumán. La incorporación de Jorge Maronna, de sólo 17 años de edad, hizo que en aquella obra participaran cinco futuros componentes de Les Luthiers. El resultado fue apabullante. Nadie esperaba semejante grado de creatividad y elaboración en un festival amateur.

En 1970, Les Luthiers ingresó al circuito porteño de cafés concert, con “Querida Condesa: Cartas de Johann Sebastián Mastropiero a la condesa de Shortshot”.  Este personaje había sido creado en 1962 por Marcos Mundstock, quien leía su biografía en fiestas del coro y otros eventos informales. Lo acompañaba con el piano Rodolfo Melín, otro integrante del coro, ya fallecido.

Freddy Mastropiero fue su primer nombre. “Le puse Mastropiero porque sonaba medio mafioso”, explica Mundstock en “Les Luthiers de la L a la S”. “Y Freddy porque tenía un sabor gracioso antes del apellido italiano”.

A comienzos de 1966, cuando resucitaron al personaje de Mundstock pero le cambiaron el nombre, y lo bautizaron Johann Sebastian Masana, apodo con el cual Gerardo Masana –autor de todas las canciones de que disponían hasta el momento- había firmado la Cantata Modatón.  Años más tarde, cuando Les Luthiers decidió incorporar al personaje a sus espectáculos, le volvieron a cambiar el nombre, debido a que Masana ya no era el único compositor del grupo. Decidieron, entonces, bautizarlo con su nombre actual: Johann Sebastián Mastropiero.

En los años 80, el conjunto realizó tres funciones inolvidables. La primera tuvo lugar en la sala Avery Fisher Hall del Lincoln Center de Nueva York, el 2 de noviembre de 1980, con un espectáculo traducido íntegramente al inglés. La respuesta, tanto del público como de la crítica, fue altamente favorable.

El 1 de agosto de 1986, el público porteño se enteró, a través de una rueda de prensa difundida masivamente, de que Les Luthiers se presentaría, ese mes, en el mencionado teatro, donde actuarían a beneficio de la fundación “Convivir”, de lucha contra la drogadicción.

Las entradas se pusieron a la venta tres días antes, y se agotaron en un par de horas. Tan grande fue la repercusión que se decidió poner a la venta localidades para presenciar el ensayo general, que se realizaría el mismo día de la función por la mañana. Nuevamente, las entradas se agotaron en unas horas.

Finalmente, el 11 de agosto los Luthiers se subieron a las tablas del Colón. Allí interpretaron cinco obras solos, y luego otras tres con la orquesta sinfónica del teatro: el “Concerto Grosso alla rustica”, el “Concierto de Mpkstroff” y la zarzuela náutica “Las majas del bergantín”.

Durante los años 80, los logros continuaron. Les Luthiers siguió sumando países a sus giras, incorporando a Colombia, Paraguay, Perú, Cuba y Ecuador.

En los `90, el grupo estreno su segundo espectáculo de recopilación: “Grandes Hitos” (1992). Le siguieron “Unen canto con humor” (1994), “Bromato de armonio” (1996) y “Todo porque rías” (1999).

En 1994, un problema cardíaco de Daniel Rabinovich durante una gira por España, motivó su momentáneo alejamiento del escenario. Tras barajar distintas opciones, se optó por contratar al músico y cantante Horacio Fontova como reemplazante durante algunas funciones.

Luego, tal como lo había hecho casi 15 años atrás, Les Luthiers volvió a tocar en el Teatro Colón, en esta ocasión, a beneficio del Collegium Musicum de Buenos Aires, acompañados por la Camerata Bariloche. El show, llamado “Do Re Mi Já!”, se representó un solo día, el 21 de agosto de 2000, y fue todo un éxito. Los Luthiers y los integrantes de la Camerata se sintieron muy a gusto. Tanto, que se comenzó a planificar la idea de hacer una serie de conciertos en conjunto. El proyecto pronto se transformó en realidad. El 7 de diciembre del 2001 se estrenó “El grosso concertó”. Los shows se representaron en La Plata, Mar del Plata y Punta del Este (Uruguay). Al año siguiente, se realizaron una serie de funciones en el estadio Luna Park de Buenos Aires. En 2004, una versión ampliada y mejorada de “El grosso concertó” se presentó en seis ciudades españolas, con la Orquesta Filarmonía de Madrid.

La abrumadora demanda de entradas para los shows de Les Luthiers en la Argentina hizo que en 2004, el conjunto buscara un lugar de mayores dimensiones para sus temporadas en Buenos Aires. Así, cambiaron al Teatro Coliseo, que fue su “sede” durante casi 30 años, por el Gran Rex, con capacidad para 3.300 espectadores. La reacción del público superó las expectativas: ese año hicieron 43 funciones.

Para el 2007, como festejo de sus 40 años, Les Luthiers inauguraró la “Expo 40 años” en la Recoleta de Buenos Aires. La misma duró un mes y medio, en donde se celebraron charlas de todo tipo, muestras especiales, proyecciones y culminó con un show al aire libre

En 2008 se estrena “Lutherapia” y finalmente en 2011, Les Luthiers presenta su último espectáculo hasta el momento: “Chist! (Antología)”.

SUS INTEGRANTES, DATOS CURIOSOS

Carlos López Puccio.

Por influencia de su hermano mayor, a los siete años ya ahorraba plata para comprar discos. A los diez comenzó a estudiar violín. Más adelante cantó y tocó la viola da gamba durante ocho años en el conjunto Pro Música de Rosario.

Cuando llegó el momento de transformar su interés por la música en una carrera, tuvo que negociar con su familia. “Yo quería ser director de orquesta; mis padres querían que tuviera un título universitario. La opción, entonces, era estudiar música en la universidad”, recuerda.

Pero además de las orquestas, sentía pasión por los coros. Ya antes de graduarse como licenciado en dirección orquestal en la Universidad de la Plata, tuvo sus primeras experiencias como director coral, hasta que en 1969 fundó el grupo vocal Nueve de cámara, que dirigió durante diez años. A fines de ese mismo año, ingresó a Les Luthiers.

Su rol inicial en el conjunto fue el de artista contratado. En enero de 1971, cuando la primera gira de Les Luthiers en la ciudad costera de Mar de Plata no generó los resultados económicos esperados, el grupo le propuso a López Puccio ser un miembro más. “Me invitaron a hacerme socio de una desventura, de una bancarrota. Y naturalmente, acepté”, dice.

Marcos Mundstock

Había llegado a Buenos Aires a los siete años desde Santa Fe, ciudad en la que sus padres, inmigrantes de la Galitzia polaca, se habían establecido. “Mis padres hablaban en yidish y yo fui varios años a un colegio yidish, el I. L. Peretz de la calle Boulogne Sur Mer. Allí, aparte de las clases, tuve varias hermosas experiencias como actor infantil”.

“A mi papá, que era relojero, le encantaba escuchar los programas de radio de la colectividad italiana. Así conocí a tenores famosos, como Beniamino Gigli y Tito Schipa”, dice. “Escuchábamos canciones napolitanas, arias de ópera y también cantantes litúrgicos judíos que tenían voces maravillosas.”

Al terminar el colegio secundario en Buenos Aires, comenzó la carrera de Ingeniería (que abandonaría en tercer año) y estudió locución en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER). Simultáneamente, ingresó al coro de Ingeniería, donde conoció a Gerardo Masana y los futuros integrantes de Les Luthiers.

Luego de obtener su carnet de locutor, trabajó un tiempo en Radio Municipal. Tras el golpe militar de Onganía en 1966, se quedó sin trabajo.

Carlos Núñez Cortés.

De adolescente, se trasladó con su familia desde Posadas, Misiones, a Buenos Aires. Al terminar el colegio secundario, decidió estudiar ciencias químicas e ingresó a la universidad en 1960. Allí, se le ocurrió, junto con otros compañeros, formar un coro polifónico, lo que dio origen al coro de la facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, que durante varios años, fue dirigido por el maestro Juan Schultis. Más adelante ingresó como tenor en el coro de la facultad de Ingeniería, donde conoció a Gerardo Masana y a los demás futuros integrantes de Les Luthiers. Con ellos participó en la puesta en escena de “Il figlio” (1964) y la “Cantata Modatón” (1965).

Desde fines de ese mismo año pasó a formar parte del conjunto humorístico I Musicisti, y en 1969 –dos años después de recibirse de bioquímico- se sumó a Les Luthiers. Allí pudo canalizar no sólo su habilidad como pianista, sino también su talento compositivo.

Daniel Rabinovich

Su nombre completo es Daniel Abraham Rabinovich Aratuz (alias Neneco) aunque su verdadero apellido paterno era Halevy. Su bisabuelo, que llegó a la Argentina desde Besarabia (hoy Moldavia) no había hecho el servicio militar porque era rabino, por lo cual compró el documento de un muerto -de apellido Rabinovich- para poder salir de su país.

A los dieciocho años, mientras estudiaba Derecho en la Universidad de Buenos Aires, ingresó al coro de la facultad de Ingeniería, donde conoció a Gerardo Masana y los demás futuros integrantes de Les Luthiers. En 1969 obtuvo el título de escribano público (notario).

Jorge Maronna

Es el más joven de los integrantes de Les Luthiers; tenía 17 años cuando participó en la fundación del grupo.

Cuando finalizó el colegio secundario se trasladó a Buenos Aires para estudiar medicina pero al poco tiempo abandonó.

En el coro de la facultad de Ingeniería conoció a sus actuales compañeros de Les Luthiers,

Gerardo Masana

El pionero de los luthiers, quien siguiera la carrera de arquitectura, de la cual se recibió en 1963.

Antes de fallecer en 1973, a los 36 años, debido una enfermedad que fue minando sus fuerzas, Gerardo llegó a vivir los primeros éxitos de Les Luthiers; participó en la grabación de los tres primeros discos y en giras a Punta del Este y a Venezuela.

Fuente: http://www.lesluthiers.com/

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