“Wall-E”, cuando la animación no es infantil

Por: Cecilia Espada

Ficha técnica:

País: Estados Unidos

Año: 2008

Dirección: Andrew Stanton

Guión: Andrew Stanton, Pete Docter, Jim Reardon

Música original: Thomas Newman

Calificación: Apta todo público

Género: Animación

Producción: Walt Disney Pictures / Pixar Animation Studios

La historia se sitúa en un futuro lejano, donde los humanos viven en una base espacial, ya que sus desechos han convertido a la Tierra en un planeta infértil e inhabitable. Wall-e, un robot diseñado para organizar la basura que se va acumulando en dicho planeta encuentra, durante una jornada donde se hallaba coleccionando ciertos objetos, una maceta con una pequeña planta, algo que se cree imposible para los que habitan en el espacio y que, a su vez, prueba la posibilidad de que el planeta aún sea fértil.

En contraste con esta tierra árida, sucia y solitaria, la ciudad espacial está planteada para que los humanos economicen en sus movimientos, llegando a quedar incapacitados para caminar. Allí todo está planificado, no existe contacto físico alguno y todo es absolutamente previsible. Por todo esto, la posibilidad de vida alguna en la Tierra puede alterar significativamente las vidas de los humanos, entonces el gobierno envía a Eve, una robot, para investigar la presencia de algún indicio de seres vivos. Wall-e y Eve se enamoran y comienza una aventura que los hará replantearse sus labores.

La Tierra convertida en un basural desolado, en contraposición a una ciudad en el espacio donde todo está adaptado a las necesidades humanas, al punto de dejarlos incapaces de poder valerse por ellos mismos, son imágenes que impactan en el espectador, dejando una inquietud final: ¿y si realmente vamos hacia eso?

Visualmente bien marcado el contraste en los colores usados para un escenario y el otro, donde el suelo rojizo inhóspito por obra del hombre se asemeja a un infierno terrenal y la vida en el espacio, en tonos del azul, a un cielo creado artificialmente. Desde el plano sonoro, también se marca ésta diferencia notoriamente, ya que la primera parte de la película, que transcurre en el planeta, carece de diálogos y recorriendo la escena sin más sonidos que los producidos por las acciones del protagonista en solitario.

En conclusión, Wall-E es una película de animación pero no es infantil. Apta para ser vista por público de todas las edades, la película permite muchas lecturas e incluso se perciben ciertos guiños al espectador, recreando escenas de otras películas. Es un film que sorprende tanto audiovisualmente como en contenido, que emociona y divierte,  con un claro interés de generar conciencia. En este sentido, no es casual que Peter Gabriel haya colaborado en parte de la banda sonora de la película, ya que el cantante siempre ha estado vinculado a causas humanitarias y ecologistas. El ex líder de Genesis compuso el tema final del film “Down to Earth”, por el cual fue nominado a un Oscar.

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