El día que Nietzsche lloró

Una gran novela de Yalom que reúne, entre otros, a tres figuras indispensables de la medica, la psicología y la filosofia.

Por @vanespaccavento

Quizás  suene absurdo pero cuando me adentro en el capítulo final de un libro que ha logrado atraparme, no solo en momentos de aburrimiento, siento una especie de “vacio” ante la inminente llegada del final. Esa que indica que ese “compañero” ya no estará presente en cada viaje y en cada momento que posibilite la lectura… La última vez que experimenté esa sensación fue hace días atrás cuando llegué al final de este maravilloso libro en el que las biografías (reales/oficiales) se mezclan con la ficción de un modo muy difícil de discernir.

“La muerte, la libertad, la soledad y el problema de darle sentido a la vida” son las temáticas que giran en torno de ésta novela de Yalom, en que los personajes son de esos que, al menos alguna vez, hemos escuchado nombrar.

No se si nosotros elegimos los libros o si ellos nos eligen a nosotros pero, al menos en este caso, siento que no fue azaroso dejarme tentar por el. El día en que me lo trajeron no llegó solo sino con dos compañeros y la subjetividad me llevó a elegirlo por mi admiración hacia el filósofo Alemán que muchas veces fue relacionado con el antisemitismo de la Alemania del holocausto,

La historia que narra, el libro, involucra a conocidos personajes como el Doctor Josef Breuer,  el inolvidable padre del psicoanálisis Freud y el filósofo inmortal, que le escribió a los alumnos del futuro,  Nietzsche… Se hacen presentes también en relato otros conocidos personajes como Bertha, más conocida en los “casos” de Freud como Anna.O

La sensación de vejez, la obsesión, la angustia (y su tratamiento), la concepción de que hay un inconsciente latente que condiciona, de algún modo u otro, al “yo”; la histeria, la libertad; las elecciones frente a lo que nos fue asignado son algunos de los temas que se tratan en la novela y que pueden ser una suerte de liberación a la hora de llegar al final…cuando dos seres distantes terminan siendo parecidos y “curados” por un mismo método generan una suerte de “click” mental en el lector.

Todo ocurre en el añejo 1882; tiempo en el que la filosofía y la psicología configuraron el rostro que adoptó, posteriormente, la cultura occidental. La fantasía creada con cuidado y coherencia hacen que, en el relato, sea difícil discernir entre lo real y lo que nunca ocurrió.

Me pregunto si es  realmente ilógico pensar, pese a la advertencia de que el libro es puramente ficción,  que ante un escenario así se gestó, realmente, el nacimiento del hijo prodigio (de Nietzsche) Zaratustra…

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