Algún tiempo atrás

A veces me pregunto sobre la importancia de la fechas. El significado que le damos considerando lo subjetivo de cada una de ellas. Celebramos cumpleaños, homenajeamos a nuestros héroes en la fecha en que abandonaron el mundo terrenal; tenemos un día para decir: feliz día mamá, feliz día papá, feliz día amigo, feliz día hermano y así con todo (inclusive con nuestra pareja). Tenemos un día para despedirnos de lo que nos hizo mal durante el año aferrados a la esperanza de que el cambio de calendario es equivalente a dejar todo lo que ya no queremos en ese que se fue como si fuera un conjuro mágico eficaz, etc…

Por: Vanesa Spaccavento
@VaneSpaccavento

Somos consientes de que no son más que meras fechas pero, también, está bueno tener una excusa para celebrar o recordar de manera más especial que la diaria. Qué se yo…hijos, hermanos, amigos, parejas y más…somos todos los días. Los que no están son recordados, igualmente,  a diario  sin necesidad de que se conmemore nada pero…así nos criamos/formamos. En una sociedad en cierta forma “hecha” en donde esas “costumbres” ya estaban impuestas y nos amoldamos a las que son afines.

La música es algo que celebramos a diario. Está presente aca y allá, aún en aquellos que no son seguidores, puntualmente, de ninguna banda ni artista. La música está literalmente en todo: de fondo en la novela, en la radio, en las publicidades que nos meten por todos lados, en nuestra mente cuando “sin pensar en nada” tarareamos algo…Sin embargo, para otros, la música está de un modo consciente y predominante. Amamos, por ejemplo, el rock; admiramos a ciertos artistas y no perdemos oportunidad de ver a ciertas bandas en vivo. Tenemos una canción para cada momento. Algunas, incluso, nos traen el olor o el sabor de lo añejo que nuestra memoria se empeña en conservar como si fuese un maravilloso tesoro (o como si fuese un puñal que no nos podemos quitar).

Si nos vamos metiendo en el rock nacional (o argentino) la historia oficial nos diría que el rock hoy, en el 2012, tiene 45 años; que nació en el baño del mítico bar “La Perla de Once” en una madrugada del 2 de Mayo de 1967,  que sus progenitores  fueron “Tanguito” y “Nebbia” y que con la familia entera, apellidada “Los Gatos”, nació “La Balsa” y a raíz de ahí , de ese primer hijo, la familia no paró de cosechar hermanos y primos.

Asimismo entiendo que hoy, ese primogénito, para muchos no es más que un “cuarentón” y que sus hermanos, contemporáneos a nosotros, son tan diferentes que no tiene sentido darle un lugar especial; también ven a  “los padres”, del primero, como viejos, en edad de ser abuelos y no reconocen en ellos mérito alguno en los jóvenes de hoy. Los tiempos cambian y mas allá de lo que la historia diga (o demuestre) muchos ubicaran el nacimiento del rock apelando al recuerdo de aquella primera canción que los hizo reconocerse dentro de la familia. 

En líneas generales me gusta celebrar (o conmemorar). Me resulta una simpática costumbre heredara y la música tiene enormes momentos memorables que me gustaría que no se pierdan en las hojas de la historia de tan enorme familia.

Si yo tuviera que ubicar, en mi vida, el momento en que noté que mi ADN era perteneciente a ese clan, se me complicaría de una manera que, de algún modo, me avergüenza. Me avergüenza  porque me parece triste no poder decir con seguridad “Si! Fue tal canción”. Sin embargo, cada vez que hablo de este tema (o me preguntan) se me vienen a la mente dos momentos puntuales de mi infancia. Primeramente pienso en la Navidad del 90´, yo tenía 5 años y “Papá Noel” le había traído a mi hermano dos cassettes…”20 grandes Éxitos” de “Creedence” y “Canción Animal” de Soda Stereo. Ahí se que hubo algo que me hizo decir: “nos conocemos”. Después me acuerdo de ser mas grande, tendría 8 años, y me veo parada en el viejo patio de mi casa, la cual ya no pertenece a nadie de la familia,  esperando para ir con mi hermano y mis viejos a comprar un cd. Era el día del niño y recién habíamos adquirido el equipo que reproducía en ese formato…todo lo que recuerdo de esa época es con la música de la película “Tango Feroz”. Claro! Ese fue el disco que compró mi hermano…

En fin…ya es conocido el dicho que afirma que la historia se escribe en hojas desordenadas y acá iremos escribiendo los capitulos a medida que aparezcan en los recuerdos para luego, al final, ordenarlos y tener nuestra visión…

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